¿Realmente se parecen el mus y el poker?
¿Se podrían establecer paralelismos entre un juego tan esencialmente español como el mus, y el poker, símbolo en los juegos de cartas de la anglosajonización de occidente y casi del resto del mundo? Sus respectiva famas en ambos ámbitos, el doméstico y el internacional, nos hacen sospechar que, en el fondo, no han de estar tan alejados entre sí. Quizá no tanto en las reglas como en las emociones que provocan en las personas que lo juegan, verdadera clave del éxito de cualquier cosa de la vida.
A priori, son dos juegos muy diferenciados. El mus es finito, tiene un principio y un final establecido, cosa que no ocurre con el poker, donde las partidas se pueden alargar enormemente. Además, en el mus, como sabemos, se enfrentan dos parejas, al contrario que en el poker, en el cual jugamos solos, con la presión que ello conlleva, y frente a un número indeterminado de jugadores. Ello provoca que, dependiendo de contra cuánta gente estemos jugando, debamos desplegar estrategias diferenciadas.
Pero estudiemos qué hace de ellos los juegos de cartas por excelencia. Uno de los puntos esenciales es el alto ritmo de partidas: cada vez que jugamos al mus o al poker, estamos jugando muchas veces al mus o al poker. Una mala mano no va condicionar la partida, ya que, enseguida, la siguiente puede que sea buena. Asimismo, por pura probabilidad, no ha lugar a frustraciones muy largas debido a malas rachas de cartas. Además, incluso dentro de cada partida, encontramos diferentes rondas: grande, chica, par y juego, frente a preflop, flop, turn y river. Seguramente sea por ello por lo que son los juegos más divertidos y, por ello, los más exitosos.
Pese a que el poker puede tener un ritmo de apuestas vertiginoso (en el caso de apostar dinero en el mus, se hace en cantidad fija, y siempre a liquidar al final del juego; no así en el poker, donde es el propio funcionamiento de la partida el que nos dará o quitará nuestro dinero), en algunos momentos el funcionamiento entre ambos es el mismo. Por ejemplo, tanto mus como poker admiten ser respondidos en la apuesta, verazmente o no: es decir, podemos mentir sobre las cartas que tenemos, a fin de llevar a engaño al oponente. Es lo que se conoce como farol, y es otro de los grandes atractivos de estos juegos, ya que introduce un componente de habilidad y pericia que los separa, definitivamente, del resto de juegos de azar.
Articulo de Colaboraciòn de Casinotop10
